La desaparición un 31 de diciembre de un alto funcionario del gobierno cubano es el punto de partida de esta novela, donde aparece por primera vez en la obra de Leonardo Padura el detective Mario Conde.
Esta novela,
publicada en el 2000, inicia una serie de relatos policiacos protagonizados por
“el Conde” y que han merecido prestigiosos premios internacionales. La obra de Padura incluye además ensayos,
cuentos y novelas, por los que ha recibido el Premio Nacional de Literatura de
Cuba y el Princesa de Asturias de las Letras, entre otros.
En Pasado
Perfecto, Padura vuelve a sus años de infancia. El funcionario desaparecido, Rafael Morin,
fue su compañero de estudios en los años juveniles y desde ahí se destacaba
como líder estudiantil, notoriedad que seguiría en su adultez, como funcionario
del gobierno y hombre de familia.
Revivir ese pasado común hace un tanto difícil la investigación que
desarrolla “el Conde” y más aún el tener que enfrentarse con el recuerdo de su
antiguo amor, Tamara, ahora casada con Morín.
A lo largo
de una semana de investigación, se pondrá en evidencia que el aparente pasado
perfecto, en el que Morín ha ido desarrollando su carrera de funcionario,
ocultaba grandes sombras. Interesante que en los resultados de la investigación
policial se revelaran actividades de corrupción, al parecen comunes en el
estamento gubernamental.
A lo largo
de la investigación se dejan notar críticas entre líneas a lo que se vive en
Cuba, desde la interminable burocracia y la escasez de todo, hasta las
diferencias sociales y las insatisfacciones de muchos, como es la del “el
Conde” con su rol de policía, que no llena sus expectativas. Recordar mejores
tiempos junto a su amigo “el flaco” que ya no lo es, es de lo que le produce momentos
placenteros.
Hace un par
de días leí que Padura había expresado en una entrevista que “para escribir hay
que vivir” [i]y
realmente que en cada una de sus novelas se recogen grandes y variadas
vivencias. En Pasado Perfecto se
vuelca en sus primeros años de vidas, desde su abuelo y su familia, su
barriada, compañeros de estudios y de trabajo.
Pasado
Perfecto[ii] es de una lectura fácil, te atrapa
y no se quiere dejar hasta saber el final.
