Con alguna frecuencia aparecen en los medios nacionales fotografías del grupo ejecutivo de empresas, ¿y saben que me llama la atención? la poca o ninguna presencia de mujeres en esas fotos. Es el caso de las asociaciones industriales y empresariales, así como de los principales bancos, que no tienen mujeres en sus grupos directivos, o si tienen es una o dos.
Sin embargo, si ponemos atención a declaraciones e informes sobre temas de equidad o igualdad, siempre destacan lo bien que lo están haciendo. Los investigadores sobre temas empresariales destacan con énfasis el impacto que tiene promover la igualdad de género, considerándolo tanto desde una perspectiva ética como estratégica.
Las brechas de género
persisten en diferentes niveles, desde los salarios hasta las oportunidades de
liderazgo. En el entorno actual donde tanto se habla sobre sostenibilidad, la
comprensión de que esta debe estar entrelazada con la diversidad es un
reto. Ninguna estrategia de
responsabilidad social está completa sin abordar la equidad entre hombres y
mujeres, Incorporar políticas de igualdad de
género no solo mejora la cultura organizacional, sino que también potencia la
innovación, la retención del talento y el impacto social positivo.
Expertos destacan siete beneficios de implementar
políticas de equidad e igualdad de género en el trabajo:
1. Aumenta la
productividad y la innovación
2. Mejora el clima laboral
3. Fortalece la reputación corporativa
4. Potencia el liderazgo femenino
5. Aumenta la atracción y retención de talento
6. Asegura el cumplimiento normativo y reduce riesgos
7. Impulsa el desarrollo sostenible.
Se considera que las empresas que aplican políticas de
igualdad de género aumentan su reputación, atraen talento diverso y contribuyen
al bienestar colectivo, ya que igualdad de género es una estrategia inteligente
de desarrollo organizacional. Cuando
hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades, las empresas y las
sociedades avanzan.
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