domingo, 11 de abril de 2021

La vida mentirosa de los adultos

 Hace unas semanas terminé de leer la novela de Elena Ferrante con este título, primera narración de esta prolifera escritora que he leído, y que me ha provocado deseos de conocer más sobre la autora y sus novelas, de la que mis amigas Pilar y Aida me habían hablado antes.

En la contraportada del libro se habla de “ferrantófilos” y en un artículo del New York Times del 2016


se cita un grupo llamado “los admiradores de Ferrante”, lo que me lleva a pensar que alrededor de esta autora se ha creado una especie de logia de seguidores.

Si bien se especula sobre la identidad de la autora, su novela no crea especulación alguna.  Va directo al grano.  Describe de manera visceral la enorme rebeldía de dos adolescentes que a lo largo de la narración harán a sus padres, intelectuales y burgueses, el objetivo de su rebelión, con travesuras juveniles a veces, pero otras con gran manejo de la intriga y premeditación.

El personaje central, Giovanna, se hace presente a lo largo de la novela y junto a la tía Vittoria, guiadas por la historia de una pulsera, desnuda la imagen de su padre, incluyendo su gran apego al dinero, así como a la desconocida familia paterna.  Es como una venganza de esa acción que de manera provocativa inicia la novela “mi padre le dijo a mi madre que yo era muy fea”.

La escritora presenta una narración que de principio a fin va dejando al descubierto la doble vida de los adultos que forman el círculo familiar de Giovanna y de sus amigas Angela e Ida.  Perciben sus mentiras y simulaciones, y a partir de ellos aprenden a mentir, según expresa la protagonista.  Es la búsqueda de la propia identidad que se da en la adolescencia, lo impactante es que esa búsqueda lleva a Giovanna a conocer una realidad adulta marcada por el engaño.

Tanto para BBC News como para el New York Times, tras el nombre de Elena Ferrante se esconde una mujer decidida a dejar su impronta  y su anonimato.  BBC News Mundo destaca que en una carta a su editor explicó su decisión de usar un pseudónimo al expresar "Creo que los libros, una vez escritos, no necesitan a sus autores. Si tienen algo que decir, pronto encontrarán lectores; si no, no lo harán".[i]1

A septiembre 2020 había vendido más de 15 millones de copias de sus libros, traducidos a varios idiomas y con “La vida mentirosa de los adultos” BBC News informa que se hicieron filas desde medianoche para conseguir una copia el día de su salida y que se organizaron “vigilias de lectura”. En Nápoles, donde discurren las historias narradas por Ferrante se ha creado un turismo que recorre la ciudad a través de los lugares citados por ella y se ha creado hasta una pizza Ferrante.

“Su escritura es completamente cruda, lo cual es algo a lo que creo que ha ayudado el hecho de que protege su identidad", ha dicho Eva Ferri, quien es una de las pocas personas con línea directa con la escritora; y no es solo su editora sino también su protectora. Mucho más que leer y contar sobre otros aspectos de las novelas de Ferrante.

 

[ii]



[i] Donadio, Rachel, 9 de octubre de 2016,                   https://www.nytimes.com/es/2016/10/09/espanol/cultura/quien-es-la-verdadera-elena-ferrante-un-periodista-italiano-revelo-su-identidad.html (consultado el 6 de abril de 2021)

[ii] Thorp, Clare, BBC Culture, 7 septiembre 2020 https://www.bbc.com/mundo/noticias-54010932 (consultado el 10 de abril de 2021)

 

viernes, 26 de febrero de 2021

En la Ruta de la Seda de la Salud

 Cuando leí recientemente que en una entrevista al ministro de la Presidencia  puntualizo que “El presidente Luis Abinader ha cambiado la forma de hacer diplomacia en la República Dominicana”[1], no me sorprendió, ya que durante los pocos meses de este gobierno la Cancillería ha dado muestras de nuevos derroteros en la diplomacia del país.

Sin embargo, cuando en la misma entrevista, según el diario, dicho ministro afirmaba que “El Gobierno Dominicano no quiere verse involucrado en partes de las grandes decisiones comerciales que vienen a darse en el mundo”[2], sí que me produjo sorpresa.  Y pensé, vivimos en un mundo globalizado, donde de una manera u otra todos los países están interrelacionados, no solo por decisiones comerciales, sino de toda índole.  Veamos el caso de la pandemia actual, ¿Qué país no ha tomado acciones partiendo de lo que hicieron otros, por ejemplo, en los viajes internacionales? Se quiera o no, la globalización nos atrapa.

Luego, cuando veo en “El Día” el titular “País ha sido el beneficiado con la “diplomacia de las vacunas””, que encabeza una información sobre las 768 mil dosis de vacuna Sinovac que llegarían al país procedentes de China, me sonreí.  ¿Qué mejor ejemplo que este de una decisión que cae dentro de esa lucha soterrada, a veces, de ese gran país oriental por ganar influencia política y comercial en esta parte del mundo?  Aparentemente, el gobierno de Abinader ha preferido adquirir vacunas en China que esperar por las que podrían venir de Estados Unidos de América, fabricadas por empresas farmacéuticas que en sus investigaciones recibieron gran colaboración gubernamental.

En su reciente libro “Estrategias de Poder”, F. Sendagorta (2020) describe, con mucho detalle y un derroche de información, cómo China, Estados Unidos y Europa ejecutan dentro de lo que el denomina “era de la gran rivalidad” amplias estrategias en busca de lograr mayor control. China quiere ser líder global y Estados Unidos de América trata de evitarlo, mientras Europa queda atrapada en el medio, según dicho autor.

Desde 2013 China ha venido desarrollando la iniciativa denominada La Franja y la Ruta de la Seda, con el objetivo inicial de “integración de Eurasia por medio de conexiones terrestre y marítimos”[3]. Al 2020 se habían unido más de setenta y cinco países, tanto de la Unión Europea como de América Latina.  Esta iniciativa sustenta las inversiones chinas en transporte e infraestructura en diferentes países.

Con la pandemia del Covid-19, expertos han destacado las nuevas oportunidades para China y sus iniciativas en la región, especialmente con la llamada Ruta de la Seda de la Salud (HSR, por sus siglas en inglés) y la Ruta de la Seda Digital, coincidiendo en que “ambas áreas tienen un gran potencial a futuro”[4]. Se destaca que HSR ha ganado impulso con muchos países de América Latina recibiendo donaciones o comprando suministros médicos de China.  Asimismo, destacan como área de interés específico a futuro el despliegue de la tecnología 5G.

Con la presencia del Canciller Dominicano y el embajador de la República de China en el país junto a la vicepresidenta de la República en el recibimiento de 768 mil unidades de vacuna Sinovac, se percibe que el gobierno de Abinader estaría tomando decisiones dentro de las grandes corrientes comerciales y diplomáticas que se dan en la actualidad en el mundo; y parecería que ¿caímos o entramos en la Ruta de la Seda de la Salud? a contrapelo de las recientes declaraciones del ministro de la Presidencia.

 

 

 

 



[1] Diario Libre, 22 de febrero 2021, p.14

[2] Diario Libre, 22 de febrero 2021, p.14

[3] Sendagorta (2020) Estrategias de Poder. Ediciones Deusto, Barcelona

[4] Koop, Fermín , julio 30, 2020   Dialogo Chino

 

sábado, 13 de febrero de 2021

Cuando los “numeritos” no son suficientes para entrar a Cooperstown

 
Hace días que estaba por escribir sobre la frustrada entrada de nuevos jugadores al Salón de la Fama del Beisbol, en Cooperstown.  Y, mi interés no es tanto por el beisbol, sino para mis estudiantes de Comunicación Estratégica y esos casos de discusión sobre imagen y reputación, intangibles tan valiosos para cualquier empresa.

Ya en el 2000, cuando John Rocker, pitcher del equipo de Minnesota, habló mal de los neoyorkinos, de las personas enfermas de SIDA, de las madres solteras e insultó a un compañero, diciéndole “mono”, su equipo no hizo nada, pero las Grandes Ligas de Beisbol (MLB, por su siglas en inglés) pidieron que se sometiera a pruebas psicológicas y a partir de esos años con el tema de los esteroides, de la violencia doméstica y otras conductas inapropiadas se han impuesto multas y acciones disciplinarias a jugadores, unos muy famosos y otros no tanto.

Entonces, podríamos preguntarnos, ¿Por qué la liga asume ese rol?  El negocio o la industria del beisbol es multimillonaria, miles trabajan para ellas, sus públicos son millones y justamente su imagen y reputación son intangibles muy valiosos, que cualquier empresa en el mundo transparente de hoy tiene que protegerlos.

Para los autores Tironi y Cavallo (2011) [i]las tendencias de este siglo suponen una alta incidencia de neo individualismo, un exacerbado culto a la transparencia y a la rendición de cuentas, que hacen que toda organización esté bajo pesquisa.

En su texto “Comunicación Estratégica” enfatizan que las empresas son entes sujetos al escrutinio, igual que los gobiernos, las iglesias o los medios de comunicación.  “El capitalismo se hace cada vez más público, y en su cíclica, irregular e imprevisible evolución, arrastra sin retorno a su principal protagonista: las empresas privadas”. (p.63)

La MLB es un gran emporio privado y como tal está sujeto al escrutinio público. Cuida y protege su imagen y su reputación de acuerdo con los tiempos y considerando a todos sus públicos.  De más está decir que los fanáticos, consumidores del beisbol a través de todos los medios y aplicaciones que existen ahora, siguen las tendencias actuales en cuanto a valoración de la imagen y reputación.

Cuando leí que un jugador que no fue elegido, por unos cuantos votos, al Salón de la Fama tenía excelentes “numeritos”, pero que tenía una historia de conflictos con sus compañeros de equipo, y algunos medios lo califican de racista xenófobo y supremacista blanco, me quedó claro que la protección de la imagen y reputación de la industria del beisbol primó sobre sus récords. No olvidemos que los periodistas que votan son parte de la industria.



[i] Tironi, E. & Cavallo, Ascanio (2011) Comunicación Estratégica, Vivir en un mundo de señales. Taurus, Chile

domingo, 7 de febrero de 2021

Algún día, hoy, una novela sobre Betzabé Espinal.


Gracias a mi amiga Aida he tenido la oportunidad de conocer la vida de Betzabé Espinal, una joven obrera colombiana que en los inicios del siglo XX encabezó una de las primeras huelgas de mujeres, reclamando mejores condiciones de trabajo.  Otra heroína desconocida.

El 31 de diciembre y el 1ro. De enero dedique horas a terminar la novela “Algún día, hoy” [i] de Angela Becerra, premiada escritora colombiana.   Desde que inicié su lectura, la trama de la obra me capturó y no pude salirme por mucho tiempo, hasta llegar al final, que es sorprendente e inesperado. Así conocí a Betzabé Espinal, su vida, luchas y amores.

“Algún día, hoy”, Premio de Novela Fernando Lara 2019, narra la vida de Betzabé desde su azaroso nacimiento, su vida en casa de una acaudalada familia en la población de Bello, próximo a Medellín, en el departamento de Antioquía, Colombia.  Allí se estableció en los primeros años del siglo XX la Compañía Antioqueña de Textiles, empresa que en 1905 se fusionó con la Compañía de Tejidos de Medellín, industria que marco la vocación industrial de la localidad y que dio empleo a mujeres jóvenes.

En la apasionante historia que narra Becerra se detallan las condiciones de trabajo de las obreras textiles que movían esta industria hacia 1920: “los derechos de una obrera no existen; están marcados por la perfección de los telares y si estos fallan no es culpa de la máquina…sino de quieres la manipulan, y eso lleva a aplicar a la operaria un castigo ejemplar”. (p.580)

Betzabé valora que lo importante es sobrevivir.  “Nuestros salarios no sirven para dar de comer a nadie, son unas míseras raciones a cambio de la explotación y de la honra de ser dignas”. Además del mal pago, los capataces se aprovechan de las operarias, las acosan y cuando tienen oportunidad las violan. (581)

Angela Becerra narró a El País, España[ii], que durante seis años se convirtió en Betzabé y “Betzabé en Angela porque le pasé toda mi rebeldía de mi adolescencia. Una época en la cual tenía un padre muy machista y no me dejó vivir la adolescencia, yo me casé a los 16 años, con una rabia tremenda que saqué de mí en la novela. También estuve en un colegio de monjas muy malas y aquí también aparecen”.

Esta historia de un personaje femenino, rebelde, pobre, rodeada de riquezas, pero también de sumisión femenina, de docilidad y de rechazo.  Se considera que Betzabé Espinal, 23 años, es la líder de una de las primeras huelgas femeninas de la historia.  Aún así pocas personas conocemos su historia. “Algún día, hoy” es una novela para leer y aprender de otra heroína latinoamericana dejada afuera por la historia oficial.

 


[i] Becerra, Angela (2019) Algún día, hoy, Editorial Planeta.

[ii] El país, junio 09, 2019 - 11:30 p. m.                  

lunes, 7 de diciembre de 2020

Antes de terminar el año, leyendo a Hustved, Murakami y Rita Indiana

 

Antes de que termine el año quiero comentar sobre mis últimas lecturas durante esta pandemia que nos mantiene recluidos.  Ahora que veo los tres libros leídos, de autores muy disímiles, he encontrado coincidencias que ignoraba o que no imaginé antes que existieran entre ellos.

La mucama de Omicunlé, (2015), de Rita Indiana, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, (2009), de Haruki Murakami, y Recuerdos del futuro, (2019), de Siri Hustvedt, son tres textos que por sus títulos no tienen nada en común.

De sus autores, Rita Indiana, dominicana, Murakami, japonés y Hustved, estadounidense podría fácilmente decirse que tienen poco o nada coincidente, ni vivencias ni estudios.  Los tres pertenecen a generaciones diferentes, siendo Rita Indiana la más joven, la rebelde, la contra corriente, cuyas novelas han sido calificadas de “intrépidas fusiones narrativas”[i].   Aunque, justamente en este punto, en esa rebeldía, que también subyace en la escritura de Hustved comienzan a vislumbrase ciertos aspectos coincidentes.

A Murakami no se le podría categorizar ni de rebelde, ni de feminista, ni que sus novelas estén en la corriente bildungsroman, ―referidas al crecimiento o aprendizaje de los personajes de la historia―, pero sus protagonistas si son tan excéntricos como algunos de Hustved y de Rita Indiana.

Sin embargo, lo que me ha hecho ver más claramente puntos convergentes en estos escritores es que las tres novelas citadas contienen dos y más historias superpuestas o paralelas que se van desarrollando a lo largo de la narración. Son tramas y subtramas que guían al lector a otros escenarios, actuales, de décadas o siglos anteriores y que provocan intriga y suspicacia a lo largo de la lectura.

En las tres novelas se tratan temas alborotadores y de mucha actualidad, tales como el control de la información y manipulación de la conciencia (Murakami), violencia del patriarcado o la dependencia del amor y el sexo (Hustvedt) y, finalmente Rita Indiana en su novela habla de contaminación de los mares y océanos, y de arte moderno, temas todos muy de la narrativa del siglo XXI.

En los tres textos se hace referencia a la música y al cine, ya sea al jazz, algo muy propio en Murakami que fue gerente de un club de jazz; la música tradicional y electrónica en la obra citada de Rita Indiana, mientras Hustved menciona la música, pero hace más menciones al cine.

No he leído mucho en este periodo, algo que me hace pensar que no he aprovechado esta temporada tan especial, pero sí que estoy satisfecha con estas lecturas: tres escritores provocadores, rompedores, si se quiere, que invitan a releerlos.





[i] Miranda Bello, Excelsior

Rita Indiana, (2015) La mucama de Omicunlé, Editorial Periférica, España

Hustvedt, Siri, (2019) Recuerdos del futuro, Seix Barral Biblioteca Formentor, España

Murakami, Haruki (2009) El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, Tusquets Editores, España

viernes, 12 de junio de 2020

De cómo los García amaron la lectura




A Guillem

A veces me he preguntado como yo y mis hermanos Martincito y Rafú aprendimos a amar tanto la lectura. En estos días, recordando a nuestro padre Martín García Ramírez, he encontrado la respuesta.


Hace unos días, exactamente el 28 de mayo, se cumplieron 40 años de su partida. Fue en un mayo muy lluvioso que lo sepultamos en San Pedro de Macorís. En el encierro de las últimas semanas he recordado muchos detalles de mi vida en el Ingenio Quisqueya, de mis compañeros en la escuela pública, nuestros juegos al anochecer sentados en la acera, el trajinar de mi padre en su bodega, la llegada en tiempos de zafra de los cortadores de caña haitianos, las lluvias de cachipas del ingenio y los vagones de caña cruzando por la Plaza.

De entre tantos recuerdos, también han vuelto a mi mente, nuestras lecturas. Si, la de mis hermanos y mía, que cada semana leíamos los últimos muñequitos (comics) que nuestro padre nos traía de Macorís. Así conocimos temprano a Tarzán, Superman, a la Mujer Maravilla, a Batman y Robin, al Pato Donald o al Pájaro Loco y a tantos otros personajes. En esa época también leímos muchos de vaqueros, Red Ryder, el Llanero Solitario y sobre Chanoc, un héroe mexicano, entre otros. Recibir esas revistas, leerlas, coleccionarlas y a veces intercambiarlas con otros niños era una actividad común entre nosotros.

De ese modo también conocimos las colecciones de Vida Ilustres, donde pudimos leer sobre grandes inventores, literatos y conquistadores, Nos acercamos a Edison, Marconi, Einstein, Lope de Vega, Balzac o Hernán Cortés. Cada semana, esperábamos ansiosos nuestros muñequitos. Luego tuvimos la oportunidad de leer la colección de Vidas Ejemplares, historietas sobre santos y mártires, 
entre otros, pero fue ese interés en leer muñequitos el que nos llevó luego a los libros, y al profundo amor a la lectura que perdura hasta el día de hoy.

Nuestros padres nunca nos dijeron “tienen que leer”, pero aparte de los muñequitos, tuvimos el mejor ejemplo: Todas las tardes don Martín, mi padre, leía sentado en una silla en la puerta de su bodega. Leía principalmente novelas de vaqueros, y autores como Alejandro Dumas (padre e hijo), Vargas Vila, V. Hugo, Julio Verne y otros. Era un cliente asiduo de la librería El Gallo en Macorís.[i]

Actualmente, el gran lamento es que “no se lee”. Los estudiantes en las escuelas y universidades buscan vías para hacer sus trabajos sin grandes lecturas. Y yo me pregunto, ¿a quienes han visto leer en su ámbito cercano?, ¿quién les facilita lecturas ligeras y amenas que no sean libros de textos? Para mí, a disfrutar la lectura se aprende con el ejemplo, no con órdenes. Guillen, de apenas 7 años, lee todos los días, disfruta que le regalen libros. ¡Ah!, pero su mamá es una asidua lectora. 



[i] Nombre de la librería obtenido gracias a la colaboración de Gustavo Silva

lunes, 18 de mayo de 2020

Covid-19. ¡Ay! La participación.

Durante estos últimos días se ha visto en los medios de comunicación al señor Ministro de Salud, acompañado de otros funcionarios, recorrer barrios de la ciudad, acercándose a las personas, entregando mascarillas, hablando con ellas.  Al mismo tiempo, en dichos barrios, se organizaba una unidad donde se tomaban muestras para hacer la prueba del Covid-19.  Todo discurrió aparentemente muy bien.  Según los medios, menos resultados positivos de los que se esperaban.  ¡Qué bueno!
Todo esto me ha puesto a pensar, ¿es necesario que el señor ministro invierta su tiempo durante tres días en esto?  ¿Es así cómo vamos a convencer, a motivar, a miles de personas a cambiar de comportamiento o adoptar conductas más saludables frente al virus? Los manuales dicen que no, que hay otras maneras más seguras y oportunas, menos costosas y de mejores resultados.
Si revisamos algunos documentos sobre comunicación para el cambio social, considerado como el paradigma más reciente entre los modelos de comunicación social, se destaca en su definición la participación de todos.
Gumucio (2011) cita que “es un proceso de diálogo y debate, basado en la tolerancia, el respeto, la equidad, la justicia social y la participación activa de todos (Communication for Social Change Consortium, 2003)”.
Justamente, la participación es el aspecto que me llamaba la atención de la llamada “barrida” de Salud Pública. ¿Dónde dejaron a las juntas de vecinos, los líderes comunitarios, las iglesias, los clubes y tantas otras organizaciones barriales? Los líderes de estas organizaciones gozan en sus entornos de mucha mayor influencia que un ministro, que, si bien tiene autoridad, no es un modelo que seguir para la población en general.
¿Es que Salud Pública ya no dispone de un personal que trabaje a nivel comunitario, dependiente de las DPS o de las unidades de atención primaria? Bajo la denominación que exista, si es que existe, serían parte del personal para hacer esta barrida, gente del barrio, que conocen a los habitantes de su vecindad.
En la perspectiva de comunicación para el cambio social y la comunicación para el desarrollo, se trata de dejar de destacar la imagen de los expertos y se busca que el público no sea un objeto para recibir información, siguiendo esa tradición que Freire (s/f) denominó “educación bancaria” y se convierta en sujeto, sea el movilizador de la adopción de nuevos hábitos para su bienestar.
En su revisión a los modelos de comunicación para promover el cambio, Gumucio (2011) comenta que “La promoción de la salud es prescriptiva: “el doctor sabe…”. Con el argumento de que todo personal de salud puede convertirse en un comunicador, se pasó por alto a los especialistas de la comunicación y se diseñaron campañas y mensajes que no respondían a estrategias de largo plazo y no involucraban a las comunidades.” (p.33) Y así, por lo que se percibe, lamentablemente, es la tendencia dominante en la comunicación de Salud Pública.
Finalmente, y con ánimo de hacer un aporte y dejando de lado el indicador de la poca participación en el manejo de la crisis del Covid-19 que nuestros gobernantes han abierto a otros sectores, me voy a limitar a destacar cinco aspectos definidos por Gumucio (2011) a considerar cuando diseñamos estrategias de comunicación dirigidas a promover un cambio en la población.
1. La participación democrática de la propia comunidad es considerada indispensable, al igual que la apropiación del proceso y de los contenidos comunicacionales.
2. Valorar las particularidades culturales, en las que se debe apoyar el proceso de comunicación.
3. Dejar a un lado la arrogancia de los que saben, los llamados expertos, si queremos motivar el cambio social, es importante la generación de contenidos propios, que consideren el saber acumulado en la comunidad.
4. Se promueven los procesos, no la tecnología.
5. En el contexto de la comunicación para el cambio social se promueve el diálogo y el debate. La formación y organización de redes contribuye a fortalecer procesos, y el intercambio siempre es enriquecedor.
La participación de la comunidad proporciona la garantía que da el involucramiento de actores sociales comunitarios, en cuanto al cambio sustentable de conductas, hábitos y comportamientos. Además, es muy rentable  educar desde la integración comunitaria, ya que a su vez garantiza, frente a futuros estados de emergencia, poder dar una respuesta comunitaria más fluida y exitosa.
Como se ve, a veces no pasamos de hacer relaciones públicas, salir en todos los medios e impactar mínimamente en la población, y nos olvidamos de aspectos muy importantes: democracia y participación son claves del desarrollo.  Aquí hablamos mucho de democracia, pero apenas tocamos la participación: ¡ay! la participación.

[1]  Gumucio-Dagron, Alfonso (2011). Comunicación para el cambio social: clave del desarrollo participativo. Signo y Pensamiento, XXX(58),26-39.[fecha de Consulta 18 de Mayo de 2020]. ISSN: 0120-4823. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=860/86020038002