domingo, 28 de septiembre de 2025

El apagón del aeropuerto más allá de la multa

 

            Para los estudiantes de asuntos corporativos

Leyendo sobre el “apagón” que se sufrió el pasado domingo en el Aeropuerto Internacional Las Américas, José Francisco Peña Gómez, dislocando por varias horas el funcionamiento de este, con miles de viajeros varados tras la cancelación de decenas de vuelos, desde el área de asuntos corporativos se podrían hacer varias preguntas en el contexto del manejo de la crisis que esa ruptura en el sistema eléctrico produjo:

1.     ¿Disponía Aerodom de un Comité de Crisis y de su correspondiente Manual de Crisis?

2.     ¿Estaba actualizado dicho manual en tanto a pautas, responsabilidades y líneas de acción?

3.     ¿Fue útil disponer de pautas y líneas de acción, tanto para resolver la crisis como para comunicar a los públicos de esa empresa?

No dispongo de datos para responder a esas preguntas, pero por las informaciones publicadas en los medios, quedan dudas sin aclarar. Las crisis cibernéticas en nuestro país se consideran como pocos frecuentes, aunque los apagones no, de ahí que el aeropuerto disponga de su propio sistema eléctrico.Para ver el apagón un poquito más allá de la multa.

Leyendo sobre el “apagón” que se sufrió el pasado domingo en el Aeropuerto Internacional Las Américas, José Francisco Peña Gómez, dislocando por varias horas el funcionamiento de este, con miles de viajeros varados tras la cancelación de decenas de vuelos, desde el área de asuntos corporativos se podrían hacer varias preguntas en el contexto del manejo de la crisis que esa ruptura en el sistema eléctrico produjo:

1.     ¿Disponía Aerodom de un Comité de Crisis y de su correspondiente Manual de Crisis?

2.     ¿Estaba actualizado dicho manual en tanto a pautas, responsabilidades y líneas de acción?

3.     ¿Fue útil disponer de pautas y líneas de acción, tanto para resolver la crisis como para comunicar a los públicos de esa empresa?

No dispongo de datos para responder a esas preguntas, pero por las informaciones publicadas en los medios, quedan dudas sin aclarar. Las crisis cibernéticas en nuestro país se consideran como pocos frecuentes, aunque los apagones no, de ahí que el aeropuerto disponga de su propio sistema eléctrico.

Interesante compartir algunos datos de una reciente investigación hecha en Europa, la CCNE Pulse Check 2025, realizada por la red Crisis Communications Network Europe (CCNE)[i], en la que las empresas consultadas consideran que “las crisis cibernéticas se han convertido en parte de la vida cotidiana. Los daños que causan pueden ser significativos e incluso llevar a la insolvencia de la empresa.”[ii]

Así, que colocan los incidentes cibernéticos como más importantes y desestabilizadores que las disrupciones económicas, o políticas y los conflictos comerciales.

Sin embargo, siguiendo el mencionado estudio, aunque esas grandes empresas consultadas tienen percepción de riesgos, se detecta una brecha en cuanto a los incidentes cibernéticos, y a su preparación para manejarlos, que se califica como moderada o deficiente.  Se cita que con frecuencia se confía en disponer de manuales, sin que los mismos sean probados en simulacros, o en otras ocasiones no estén accesibles en momentos críticos para el personal a aplicarlos.

Otro aspecto que se consideró en la encuesta se refiere a las empresas que poseen la instancia para resolver crisis y los manuales, pero que no lo han puesto a prueba en simulaciones basadas en escenarios reales, estableciendo responsabilidades comunicacionales y prácticas frecuentes.

En dicho estudio también se han identificado otras amenazas, como crisis comunicativa, el impacto de la IA en la desinformación, la propagación de bulos y noticias falsas, así como riesgos ambientales, entre otras tendencias que complican aún más el panorama, y que impactan presionando, tanto la dirección estratégica de las empresas como sobre las funciones de asuntos corporativos.

Es interesante destacar cuando se refiere a alerta temprana, que en los últimos años quizás en algunas empresas se está poniendo mucha atención a la vigilancia de las redes sociales, a la detección de temas sensibles, así como al uso de IA para dar seguimiento a las redes. Igualmente se menciona la realización de talleres y encuentros con medios de comunicación, para reducir brechas entre lo que ocurre y cómo se actúa.

Volviendo al hecho que motiva este comentario, aparentemente el asunto del citado apagón quedó “cerrado” con una multa, pero en el ámbito de los asuntos corporativos, en especial de la comunicación, valdría la pena revisar el impacto en la imagen y en la reputación no solo de Aerodom, sino de República Dominicana, donde el turismo se establece como una de las primeras actividades que generan divisas.

 

 



[ii] https://prnoticias.com/2025/09/22/las-crisis-ciberneticas-son-el-mayor-reto-comunicativo-para-las-empresas

Foto: Listindiario.com




 

 





martes, 23 de septiembre de 2025

Los nombres de Feliza

 Hace unos días me leí “Los nombres de Feliza”, de Juan Gabriel Vásquez, escritor colombiano que muchos críticos vienen citando como sucesor de García Márquez. Una lectura increíblemente interesante, agradable y fluida, gracias a las magnificas habilidades de su autor.

¿Cómo es que se llamaba Feliza y “murió de tristeza”? es lo primero que me provocó leer esta novela. En ella conocemos la vida de Feliza Bursztyn, escultora colombiana, hija de judíos, padres que quisieron llamarle Fergele, pero previendo las dificultades que este nombre, junto al apellido, podría presentar para su pronunciación, le cambiaron por Felisa y luego ella lo transformó en Feliza, pequeña muestra de su rebeldía.

Vásquez hace un recorrido por Bogotá y Paris para mostrarnos los lugares donde Feliza desarrolla su vida desde la infancia hasta el día de su muerte. A lo largo de la narración se describe la sociedad conservadora e hipócrita de Colombia, país donde no había una dictadura, pero si gobiernos autoritarios que perseguían a intelectuales y artistas que marcaron la vida colombiana durante varias décadas del siglo XX.

Feliza es una persona que rompe con los cánones de esa sociedad, tanto como mujer, así como artista. En su obra escultórica utiliza la chatarra, dándole un nuevo valor como objetos de arte. Su vida, llena de contradicciones, es un compendio de luchas para desarrollar su arte y sobrevivir a sus pérdidas, primero sus tres hijas, luego varias amistades y amores.

Perseguida por los gobernantes, fue encarcelada y torturada, y luego de estar asilada en la embajada de México, pudo salir hacia ese país y posteriormente viajar a Paris, donde falleció.

Un flechazo hacia la narrativa del realismo mágico es saber que Feliza estuviera leyendo en los días previos a su muerte Cronica de una muerte anunciada.[i] En la noche de su muerte se esperaba que lo comentaria con García Márquez.

Según Acosta Medellin, “en este libro hay una incidencia directa de Gabriel García Márquez, quien compartió con la artista el día en que ella falleció en un restaurante de París y días después escribió un artículo, con una contundente frase que daría la pauta a la novela de Juan Gabriel: “Feliza se murió de tristeza” … Este libro es la larga respuesta a la pregunta de por qué Feliza se murió de tristeza. García Márquez como personaje de la novela no tiene muchos diálogos, pero sí silencios determinantes, y su presencia permea cada página del libro.”[ii]

Juan Gabriel Vásquez ha visitado varias veces nuestro país y me comentan que, en el Festival Mar de Palabras, compartió un conversatorio sobre Los nombres de Feliza, un honor para los participantes.

“Los nombres de Feliza, como novela es ficción, pero encierra muchos aspectos de biografía, realidad e imaginación. Es sobre una luchadora sin desmayo, Feliza Bursztyn.

 

 



[i] Pag. 258 Vásquez, Juan G. Los nombres de Feliza, Novela, Editorial Alfaguara
Madrid (España), 2025,
ISBN: 979-8890983442

[ii] Reseña de “Los nombres de Feliza”, de Juan Gabriel Vásquez, por Dixon Acosta Medellín